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Yahshua es Elohim

“Y yo, hermanos, si aún predico la circuncisión, ¿por qué padezco persecución todavía? En tal caso se ha quitado el tropiezo del madero” (Gálatas 5:11)
Shaul reconoció que predicar el madero constituía una piedra de tropiezo, particularmente para sus hermanos yehudim. Esto lo dice en 1 Corintios 1:23 “Pero nosotros predicamos al Mashiaj crucificado, para los yehudim ciertamente tropezadero, y para los paganos locura; mas para los llamados, así yehudim como griegos, Yahshua poder de Elohim, y sabiduría de Elohim.”
Shaul conocía solamente una manera para que un pecador fuera reconocido como justo ante el Eterno: por la fe en Yahshua, siendo ésta la única forma efectiva y eterna para expiar el pecado. El razonamiento de Shaul en Gálatas 5:11 es claro: si todavía estuviera predicando que se podría obtener justificación gracias a la condición de “yehudi” (circunciso), entonces el madero no sería esencial. Y era el hecho de predicar el madero como esencial, como el único camino para salvación, lo que constituía una piedra de tropiezo para algunos judíos.
Es muy claro que ser aceptados por Yahshua y presentarlo como un sabio muy respetado durante el primer siglo, quien murió por sus convicciones, no habría mayor dificultad. Muchos sabios judíos fueron ejecutados por Roma y son venerados como héroes de la fe judía. Lo que diferencia a Yahshua de estos “héroes”, ante los ojos del judaísmo moderno, es que los seguidores de Yahshua sabemos que Él es más que un hombre; que es mayor que el más grande de todos los hombres que han existido, el Elohim mismo. Envuelto en el misterio de Mashiaj Yahshua encontramos que está muy claro en la Escritura que Él tiene atributos Divinos.
En el judaísmo tradicional se considera que adorar a Yahshua es avodah zara (idolatría)
Entonces, no es sorprendente para nada que en las “comunidades de Torah” que se empiezan a formar en nuestros días, el tema de la deidad de Yahshua sea nuevamente una causa de debate.
Nos hacemos la siguiente pregunta: ¿cómo es posible que la sinagoga tradicional tenga tantas tradiciones de Torah tan bellas y útiles, pero que, al mismo tiempo estén tan equivocados sobre Yahshua? Lamentablemente algunos han contestado esta pregunta sugiriendo que la sinagoga tradicional está sólo parcialmente equivocada respecto a Yahshua. Consideran que están equivocados en no aceptarlo como el Mesías, pero que están en lo correcto al decir que Yahshua es solamente un hombre y no Elohim. De esta manera Yahshua se presenta como el mayor de todos los sabios que han vivido, según ellos, un hombre realmente justo, pero de ninguna forma divino. Esta perspectiva pareciera resolver dos dificultades.
Primero, elimina una de las principales contiendas que el judaísmo rabínico tiene con los seguidores de Yahshua, y, segundo, parece resolver uno de los mayores problemas que se presentan al creer en la deidad de Yahshua: ¿Cómo podemos mantener el monoteísmo (adorar a un solo Elohim) y al mismo tiempo creer que Yahshua es Elohim? Para algunos, el creer en la deidad de Yahshua sugiere que hay más de un Elohim, y eso es un error.
Sin embargo, el rechazar la deidad de Yahshua crea problemas mucho más graves de los que aparenta resolver. Primeramente, un Yahshua no divino no es el Yahshua que describen las Escrituras, y por lo tanto, no es el Mesías que salva a los pecadores. Por esta causa, no es de asombrarse que aquellos que niegan la deidad de Yahshua usualmente también enseñan que hay otros medios para obtener la salvación eterna, otros medios distintos al sacrificio, muerte, resurrección, ascensión e intercesión de Yahshua. En el momento que Yahshua es considerado sencillamente como un venerable sabio más, Su muerte por los pecadores también pierde todo su valor.
Aunque lo vean como un gran ejemplo de sacrificio personal y de amor, no lo ven como esencial en el plan de salvación de Elohim. Por lo tanto, no es raro escuchar que aquellos que han tomado tal posición enseñen que se puede obtener la justificación de Yahweh a través de un genuino arrepentimiento y cumpliendo los mandamientos, palabras como “tikún” y “teshuvá shlemá”.
Las Escrituras dicen algo muy diferente. Yojanán, en la introducción a su anuncio, escribe:
Bereshit hayah hadavar, vehadavar hayah et-haElohim, vehu hadavar hayah Elohim.
“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Elohim, y el Verbo era Elohim” (Juan 1:1).
Allí, Juan claramente copia las palabras de Génesis 1:1, “En el principio creó Elohim los cielos y la tierra.” Su intención es que nosotros entendamos que de la misma forma en que Moisés empieza la Torah con Elohim, de ninguna manera sugiere que Elohim Yahweh mismo tuvo un principio, sino que Yojanan empieza su evangelio con “en el principio fue el Verbo”, implicando que el Verbo tampoco tuvo un principio. Además, en hebreo el texto dice literalmente “y el Verbo fue para Elohim”, lo que significa que el Verbo tuvo una relación íntima, cara a cara con Elohim, una relación que habla de igualdad, pero nunca habla de una “binidad”. Luego, Yojanan escribe, “y el Verbo era Elohim”. Después de expresar la relación entre Elohim y el Verbo en la frase “y el Verbo fue para Elohim”, Juan presenta el punto inexplicable que “el Verbo era Elohim”. En estos dos puntos Juan expresa que el Verbo tiene un carácter claramente individual y que también es absolutamente uno con el Padre. Además, Juan no deja ninguna duda respecto a Quién se refiere al decir “el Verbo”. En el pasuk 14 nos da una clara explicación: “y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos Su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y verdad.” Un mishkán, una morada en donde habitó.
Por supuesto muchos han tratado de encontrar otras formas para explicar estas palabras. Algunos sienten que su declaración en cuanto a la naturaleza divina de Yahshua es demasiado audaz como para poder ser aceptada por el judaísmo del primer siglo. Los estudios de la literatura hebrea de ese tiempo, tales como los textos de Melquizedec del Qumran (11Q13), demuestran que otorgarle atributos divinos a una figura humana exaltada está claramente dentro de los límites del pensamiento del judaísmo de la época.
Otro versículo controversial en el prólogo de Juan es el pasuk 18. Aquí las variantes textuales han dado origen a varias traducciones. Por ejemplo, en las traducciones al inglés, la versión KJV (King James Version) dice: “Ningún hombre ha visto a Elohim en ningún momento; El unigénito Hijo, quien está en el seno del Padre, Él lo ha declarado.” Pero, algunos de los manuscritos más antiguos dicen, “el unigénito Elohim” en lugar de “el unigénito Hijo”. Incluso, la palabra que se traduce como “unigénito” no se refiere tanto al hecho de “nacer”, sino más bien a la condición de “único” Iajad, Ejad, Iajid. Por lo tanto, la misma palabra se usa para describir a Isaac en Génesis 22:2, en donde dice, “Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac,…”.
La versión NIV (New International Version) traduce correctamente Juan 1:18: “Nadie jamás ha visto a Elohim, pero Elohim, el Uno y Único, quien está al lado del Padre, lo ha dado a conocer.” Las versiones ESV (English Standard Version), NRSV (New Revised Standard Version) y NASB (New American Standard Version) lo traducen en forma similar. La razón por la cual estos traductores decidieron usar “el unigénito Elohim” en lugar de “el unigénito Hijo” es porque el peso de la evidencia del manuscrito favorece esta forma. Aquí, tanto como en el primer versículo del prólogo (formando una estructura literaria envolvente, conocida como inclusio), Juan, sin más explicación, se refiere claramente a Yahshua como Elohim existente en el seno del Padre.
¿Pero son dos o es uno? No, es el mismo Elohim, es el mismo que descendió en parte ya que sería imposible que Yahweh mismo descienda en su plenitud, la tierra explotaría en millones de pedazos, porque no se podría contener su Presencia. Yahshua es el Testimonio de lo que El mismo declaró a través de los profetas, lo leemos en Isaías 43:10-11 “Vosotros sois mis testigos, declara Yahweh y mi siervo a quien he escogido, para que me conozcáis y creáis en mí, y entendáis que Yo Soy. Antes de mí no fue formado otro dios, ni después de mí lo habrá. Yo, Yo Soy Yahweh, y fuera de mí no hay salvador.”
(La traducción literal del griego corresponde a la traducción de la versión NIV que dice “al lado del Padre”.) Por supuesto, Juan no es el único que registra tales declaraciones tan explícitas sobre la divinidad de la naturaleza de Yahshua. Shaul también incorpora a sus cartas dos hallelot que aparentemente eran muy conocidas entre las congregaciones de los del camino: 1 Timoteo 3:16 y Filipenses 2:6-11.
La hallel en 1 Timoteo habla de Yahshua como “Elohim manifiesto en la carne”, que significa que ha sido revelado como un ser humano. El hecho de que hable sobre Yahshua como “manifestado” enfatiza el hecho de que Yahshua existía antes de nacer en Bet-Lejem. Esto corresponde a las propias palabras de Yahshua cuando dijo, “Antes que Abraham fuese, Yo Soy” (Juan 8:58). Él no dijo, “Antes que Abraham fuese, Yo fui” sino “Yo Soy”. La reacción de las personas que recogieron piedras para matar a Yahshua en este relato, dejan claro que Sus palabras al decir “Yo Soy” (Anojí) fueron bien entendidas como una aseveración de ser Eterno. Este es uno de los puntos que de forma muy clara se hacen evidentes en la segunda hallel a la que Shaul hace referencia en su carta a los Filipenses. Esta hallel habla de Yahshua derramándose a Sí mismo como un sacrificio. Después de establecer el hecho de que Yahshua existió en “forma de Elohim”, la hallel o himno sigue hablando sobre su encarnación como un verdadero ser humano (no un tipo de súper-hombre o alguna “apariencia” de ser humano) quien se hizo “obediente hasta la muerte”.
En el hecho de ser verdaderamente humano, Yahshua tenía una condición única, en el sentido de que ésto le permitió hacerse “obediente hasta la muerte”. Nadie, que haya heredado la naturaleza caída de Adán, tiene la opción de decidir si puede o no someterse a la muerte. La muerte es inevitable para todos nosotros (Hebreos 9:27). Ese no fue el caso de Yahshua. La muerte no pudo retenerlo porque es el autor de la vida, es Elohim mismo, quien creó a los hombres. Para Él, el hecho de morir, fué por lo tanto un acto de Su propia soberanía y decisión. Además, debido a que Él se sujetó voluntariamente a la muerte, al peor tipo de muerte, ya que fue ejecutado como un criminal castigado por crucifixión, Yahshua fue altamente exaltado y se le concedió u otorgó el “Nombre sobre todo nombre” (Filipenses 2:9). Shaul es muy cuidadoso al escoger sus palabras, pues no escribe que se le “dió(וַיִּתֶּן־לוֹ שֵׁם נַעֲלֶה מִכָּל־שֵׁם) un nombre sino que se le “otorgó” este nombre, mostrando más bien la idea de que la kavod que Él tenía antes de la fundación del mundo (Juan 17:5) fue restaurada. Yahshua es Eterno. No tiene principio. No era conocido como lo conocemos ahora, que murió, resucitó de entre los muertos y ascendió a la diestra del Padre en lo alto, como el testimonio de la redención. Fue a través de Su humillación que sería para siempre conocido como Él que posee un “Nombre sobre todo Nombre”.
¿Cuál es ese Nombre? Filipenses 2:11, nos dice que “toda lengua confiese que Yahshua el Mesías es Adon (YHWH)”.
Pero en realidad la palabra Adon (del hebreo) y kurios (en las versiones griegas) puede entenderse simplemente como “Amo” o “Supremo”, y los judíos creyentes del primer siglo no podrían pasar por alto el hecho de que en la Septuaginta (traducción al griego de la Tanaj), kurios es la palabra griega más utilizada para traducir el Nombre Kadosh, el Tetragrama (YHWH), Yahweh. ¿No es este el Nombre más alto de todos los Nombres?
Unas de las preguntas que muchos se formulan es, ¿Por qué en el mal llamado “nuevo testamento” no aparece el Nombre de Elohim, y aparece Señor? Porque se ocultó Su Nombre, y Su Nombre es Yahweh.
Por eso se cumple la Escritura cada vez que usted menciona el Nombre Yahshua, YAH-SHUA.
Y es por este Nombre que el Mesías resucitado y exaltado se conoce ahora. Por esta razón, Shaul nos dice que “en el Nombre de Yahshua se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra.” (Filipenses 2:10).
¡Por supuesto que sí! Yahshua es digno de ser adorado y, como tal, Él es uno (Ejad) con el Padre, llevando el Nombre Kadosh, por lo cual entendemos y confesamos que Él plenamente participa de todos los atributos divinos revelados en el Nombre Kadosh.
Esta declaracion central de los sheliajim se encuentra también en otros contextos. Shaul escribe a Tito con relación a la esperanza del retorno de Yahshua de la siguiente manera: “Aguardando la esperanza dichosa y la manifestación gloriosa de nuestro gran Elohim y Salvador, Yahshua haMashiaj, quien se dio a Sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para Sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.” (Tito 2:13-14)
La construcción etimológica de esta declaración hace énfasis en el hecho de que tanto la palabra “Elohim” como la palabra “Salvador” se refieren al “Yahshua haMashíaj”, en la primera parte del pasuk 13. De igual manera, en los manuscritos más antiguos de Hechos 20:28, donde Shaul exhorta a los zakenim de Éfeso a “pastorear la kehila (asamblea) de Elohim, la cual Él compró con Su sangre.” Este texto claramente nos dice que para Shaul, la naturaleza divina de Yahshua es un hecho bien establecido en su propio entendimiento y creencia. De la misma forma, en Romanos 9:5 la gramática del hebreo favorece el entendimiento del uso que Shaul le da a la palabra maltraducida como “Dios” (Elohim) para referirse a Yahshua: “de quienes son los patriarcas, y de los cuales, según la carne, vino Mashiaj, El cual es Elohim sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Omein.”
En pocas palabras, si aceptamos las Escrituras como la Palabra inspirada de Yahweh, entonces también aceptamos, sin reserva, la completa deidad del Mesías, Yahshua. Esto no significa que podamos explicar cómo es ésto posible o que podamos describir las realidades ontológicas que tal confesión implica.
Leemos en Efesios 1:7-10 claramente que dice: “En quien tenemos redención por su sangre, la remisión de pecados, según las riquezas de su gracia, que sobreabundó para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia; dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo; que en el cumplimiento de los tiempos, había de reunir todas las cosas en Mashiaj, así las que están en el cielo, como las que están en la tierra, aun en Él.”
No se trata de resolver el misterio de cómo Yahweh pudo tomar la forma en una morada, un mishkan, o cómo, al derramarse a Sí mismo como un sacrificio, el Elohim que no cambia pudo sufrir en las manos de una humanidad mutable, pecadora y mortal. Desde una perspectiva hebraica, mantenemos este misterio y la tensión que provoca como una verdad inexplicable, aunque los religiosos buscan tratar de entender todo, porque sus creencias estan basadas en su lógica humana y filosófica, en su superstición barata.
Lo que no podemos completamente explicar, lo podemos confesar que es verdad por medio del Ruaj haKodesh porque nos da testimonio de quién es Yahshua (Juan 15:26).
Él ha existido desde toda la eternidad, sin principio y sin fin, (Alef y Tav) y Él no es el producto de la creación sino que es el Creador mismo (Juan 1:3, Colosenses 1:16-17).
En el tiempo determinado por Yahweh, Yahshua fue concebido por el poder milagroso del Ruaj dentro de Miriam (María), una betuláh desposada a Yosef (José).
Todo como lo marca la bendita Palabra, Yahweh mismo es el que salva.
Ese es El, Yahshua, Yahweh Salva. No es un hombre, en ningún lugar la Escritura dice que un hombre mortal sería Mashíaj, o el Ungido de Yahweh para redimir, sino que Yahweh mismo es Salvador.
Él nació, como lo relatan los evangelios, vivió, sufrió y murió como hombre, como escribieron los escritores de los evangelios. Creemos que, tal y como Él lo dijo, Él resucitó al tercer día, y que le apareció a muchas personas durante el período de (Sefirat haOmer) la cuenta del omer y que ascendió al cielo en donde ahora mora a la diestra del Padre, intercediendo por todos los suyos (kadoshim). Como el exaltado Hijo de Elohim, Él es ese Hijo de Hombre del que Daniel habla (Daniel 7:13), quien reina en Kavod, y Quien es por lo tanto digno de nuestra adoración y exaltación, que conforme le damos nuestra adoración a Él, le damos la kavod a Yahweh mismo (Filipenses 2:11). También sabemos que Yahshua regresará a esta tierra conforme a la providencia soberana de Yahweh, y que reunirá a todos los que son verdaderamente Suyos, a las ovejas perdidas de la Casa de Israel, a todos los exparcidos de Judá también, a Sus doce tribus y que reinará en Jerusalén como el Rey de acuerdo con las palabras de los profetas y sheliajim, y pisoteará a todos los pecadores.
Como tal, entendemos que Yahshua es el único camino de salvación para cualquier ser humano que sea redimido (Hechos 4:12) y que aparte de Él, no es posible ninguna salvación eterna o un lugar en el mundo por venir. Una persona que niega a Yahshua esta negando al mismo Yahweh, y si piensa o cree que Yahshua es un hombre simplemente o un “rabino” como muchos lo describen, estan mas que perdidos, porque estan confiando o creyendo en un hombre, y la Escritura dice claramente “maldito el hombre que confie en el hombre”.
Leemos en Bereshit (Génesis) 1:26 “Entonces dijo Elohim: Hagamos al hombre...” no es otra cosa que Elohim hablando con su consejo que tiene en el cielo, esto lo podemos ver en algunos pasajes como 1 Reyes 22:22; 2 Crónicas 18:21. Es el consejo de Elohim al cual comunica su voluntad según sus designios, no se trata de que Elohim necesite un consejo, porque Él es Supremo.
Por eso entonces al momento de crear a otro humano (Eva) Elohim no vuelve a decir “hagamosle ayuda idnea” sino que habla en singular.
En ningún momento la Escritura dice que son varios creadores, sino Uno, Yahweh, Yahshua. Es el mismo. Isaías 45:18, Isaías 41:20, Isaías 45:12, Malaquías 2:10, Deuteronomio 32:6, Job 9:8, Salmos 8:3, Salmos 19:1, Salmos 102:25, Isaías 44:24.
En Juan 1:3 leemos “Todas las cosas por Él (Yahshua) fueron hechas, y sin Él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho”
Yahshua es el principio de la creación de Elohim (Apocalipsis 3:14), como ya dijimos no significa que fué una criatura sino que es el propósito de la creación, la razón por la que este mundo fue creado, si no hubiese Yahshua haMashíaj no existiriamos nosotros.
Colosenses 1:16 “Porque en Él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de Él y para Él.”
Colosenses 2:9Porque toda la plenitud de la Deidad reside corporalmente en El.”
En Isaías 9:6 vemos una de las profecías sobre el misterio de Elohim que describe Efesios 1:9-10, dice “Porque un niño nos ha nacido, un hijo nos ha sido dado, y la soberanía reposará sobre sus hombros; y se llamará su nombre Admirable Consejero, Elohim Poderoso, Padre de la Eternidad, Príncipe de Shalom.”
La mayoría de personas que dudan o niegan totalmente que Yahshua es Elohim, es porque recibieron una información incorrecta y ni siquiera han entendido ninguno de estos versículos que vimos, además de ellos hay muchos otros más.
Surgen preguntas como: ¿A quién le oraba Yahshua? ¿Puede acaso Elohim morir derramar su sangre sabiendo que Él es espíritu?
Todas esas afirmaciones son de controversia, pero no porque no exista una respuesta, sino porque no se entendió desde el principio el plan de Yahweh para su pueblo.
Es como querer torcer algo que ya se estableció por el Creador, y además de eso, las Escrituras, la Tanaj habla de un Mashíaj Redentor pero no hombre como lo presenta el talmud, un ser humano, nacido de padre y madre humanos. Ellos dicen que el Mashíaj nacerá de manera normal, como nacemos todos los seres humanos, pero la única condición que se requiere de él, es que sea descendiente del Rey David, como está escrito en: Isaías 11:1; Jeremías 23:5-6 y 33:14; 2 Samuel 7:12-16; Oseas 3:5; Jeremías 30:9; Ezequiel 34:23-24 y 37:24-25 y que a propósito, Yahshua cumplió.
En Igueret Teimán, capítulo 4 dice: “Con respecto a su surgimiento, el Mashíaj no lo sabrá anticipadamente hasta que le sea informado... un hombre, desconocido antes de su manifestación, se levantará y los signos y maravillas que sucederán por su intermedio serán la prueba de la autenticidad de sus palabras y linaje...” ¿Dice eso la Toráh?
No lo dice, pero en referencia al Anti-Mashiaj si lo dice, por lo tanto el Mashíaj al que esperan según el talmud es a la bestia, Yahshua haMashiaj le reprenda!
Y según ellos, a partir de su nacimiento, su rectitud se irá incrementando continuamente y en relación a sus actos se hará merecedor de niveles sublimes de perfección espiritual (Ieshuot Meshijó, Iyún HaRishón cap. 5: hakamá 6).
Si estás dudando de quién es Yahshua, estás en problemas porque aquel que le niegue está negando al mismo Elohim Yahweh. (Juan 10:33)
Él no es un Mesías humano, Él es Elohim.
Shalom!!
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